El pasado 17 de julio expuse en el XVI Congreso Español de Sociología de la FES la ponencia titulada “Aprendizajes para la escucha sociológica del espacio urbano” en la que presentaba mi proyecto de tesis doctoral y los avances realizados hasta el momento. A continuación, comparto una versión escrita de lo que allí expliqué.

El proyecto de investigación se está realizando en el marco del programa de sociología y antropología de la Universidad Complutense de Madrid, y concretamente en el área de la metodología, bajo la dirección de Igor Sádaba y Jorge Resina. En este contexto, el trabajo gira en torno a los usos sociológicos del sonido y la escucha para el estudio del espacio urbano, y parte de la idea de que, a pesar de que la escucha es un elemento fundamental de los métodos cualitativos, apenas se presta atención a su dimensión sonora y sensible. A raíz de estas inquietudes, surgen las tres preguntas de investigación que estructuran y guían este proyecto:
¿Qué dimensiones de la sociedad se pueden estudiar a través de la escucha?
¿Cómo se define la escucha como práctica sociológica y qué implica para la generación de conocimiento?
¿En qué modos concretos pueden incorporarse el sonido y la escucha en las metodologías de estudio del espacio urbano y qué desafíos plantea su uso?
Desde el comienzo, la investigación ha mirado hacia otras disciplinas, tratando de encontrar allí herramientas y planteamientos para abordar el sonido y la escucha que pudiesen ser útiles e innovadoras en el ámbito de la sociología.
1. ¿Qué dimensiones de la sociedad se pueden estudiar a través de la escucha?
Esta primera pregunta de investigación tiene como finalidad entender el sonido como objeto de estudio de las ciencias sociales. En este sentido, se pueden trazar tres grandes categorías: por un lado, la oralidad, eje fundamental de la mayoría de técnicas cualitativas (entrevistas, grupos de discusión, historias de vida, etnografía, etc.) y por tanto, la que mayor presencia tiene en la literatura metodológica. Por otro lado, encontraríamos las producciones culturales (música, radio, cine, folklore, etc.), cuyo estudio ha sido ampliamente desarrollado por disciplinas como la etnomusicología, la sociología de la música, los estudios culturales y las ciencias de la comunicación, entre otras. Por último, la categoría menos estudiada, sería la de los entornos sonoros, que hace referencia al conjunto de sonidos que nos rodean y que tradicionalmente, la literatura metodológica invita a minimizar para favorecer la claridad de lo oral.
En este sentido, hay dos grandes escuelas que han trabajado la relación entre sonido, espacio y sociedad. Por una parte, el World Soundscape Project, que surge en Vancouver (Canadá) liderado por el compositor R. Murray Schafer en Vancouver, emplea el concepto de paisaje sonoro (soundscape) a finales de los años sesenta, para referirse a “cualquier campo de estudio acústico. Un paisaje sonoro puede ser, ya una composición musical, ya un programa de radio, ya un entorno acústico” (Schafer, 1977: 24-25). Es necesario contextualizar que el WSP fue impulsado por un equipo de compositores, en su mayoría desencantados con la educación musical clásica, y con los años encontró su lugar en el departamento de Comunicación de la recién creada Simon Fraser University. Aunque el uso del término de paisaje sonoro se ha popularizado en diferentes disciplinas e incluso en el lenguaje común, su definición original es demasiado amplia y poco operativa en el ámbito de las ciencias sociales actuales. Por ello, los herederos del WSP emplean el término de entorno sonoro (sonic environment) (Droumeva y Jordan, 2019), que enfatiza la relación del sonido con el espacio. A nivel metodológico, la compositora Hildegard Westerkamp, también vinculada al WSP desde sus orígenes, ha desarrollado durante décadas la práctica de los paseos sonoros (soundwalks) (Westerkamp, 1974) como forma de acercarse y estudiar el entorno sonoro.
Por otro lado, en los años setenta, nace en Grenoble (Francia) el laboratorio CRESSON (Centre de Recherche sur l’Espace Sonore et l’environnement urbain) en el seno de la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de la ciudad. En este caso, desde su origen, el trabajo de este equipo tiene una orientación muy aplicada, con una fuerte influencia del interaccionismo simbólico y la microsociología, en la que es fundamental la investigación in situ. En sus trabajos emplean el término de espacio sonoro (espace sonore), aunque con el tiempo se decantaron por el de ambiente (ambiance), que incluye otras variables sensibles presentes en el espacio urbano además del sonido (Augoyard y Torgue 1995). Desde el punto de vista metodológico, cabe destacar la técnica de la entrevista de escucha reactivada (entretien sur écoute réactivée) (Amphoux et al., 1991), que consiste en realizar grabaciones de espacios sonoros y reproducirlas fuera del lugar donde fueron grabadas originalmente, para así dejar que los participantes aprecien los detalles, identificando sonidos y situaciones que podían haber pasado desapercibidas por la familiaridad de los mismos, así como identificar sonidos locales relevantes a la hora de identificarse o no con un espacio determinado.
2. ¿Cómo se define la escucha como práctica sociológica y qué implica para la generación de conocimiento?
Mientras que la primera pregunta buscaba definir el sonido como objeto de estudio, esta busca entender la escucha como acercamiento y como herramienta de investigación. Para ello, indago en la posibilidad de una escucha sociológica que tenga en cuenta el acto de escuchar como percepción, como relación, como oficio/artesanía, como técnica (poniendo el foco en los procesos de grabación, transcripción y edición) y como posicionamiento epistemológico.
Esta escucha sociológica se englobaría en bajo el paraguas de los métodos aurales, aplicables a múltiples campos y disciplinas y que se sitúan, en diferentes grados, en la intersección de los métodos sensibles, los métodos móviles y los métodos creativos o inventivos.
3. ¿En qué modos concretos pueden incorporarse el sonido y la escucha en las metodologías de estudio del espacio urbano y qué desafíos plantea su uso?
Por último, el proyecto de investigación busca profundizar en cómo pueden materializarse las anteriores cuestiones teóricas en la investigación de campo, poniendo el foco en el espacio urbano. Para ello, se propone una metodología consistente en entrevistas a personas expertas de diversas disciplinas (arquitectura, antropología, geografía, comunicación audiovisual, etc.), estudios de caso para la experimentación con la técnica de los paseos sonoros, y producción de audioensayos que puedan servir igualmente como medio para reflexionar sobre el propio método y como invitación para otros investigadores a experimentar con los métodos aurales y la escucha sociológica.
En cuanto a los estudios de caso, están orientados a explorar cinco dimensiones clave de la sociología urbana: los usos del espacio, la composición sociodemográfica, los patrones de movimiento, la interacción y la memoria.
A modo de conclusión, cierro con algunos aprendizajes que he obtenido al adentrarme en el trabajo de campo y empezar a confrontarme con la teoría. Por una parte, la escucha, además de poder emplearse como instrumento de recogida y análisis de información, se ha mostrado como un potente disparador de la imaginación sociológica (Wright Mills, 2020), induciendo a la curiosidad y a nuevos modos de relacionar ideas y conceptos.
En segundo lugar, el testeo de los paseos sonoros como herramienta de investigación, tanto en solitario como en compañía, ha puesto en evidencia una significativa falta de alfabetización aural (y fonográfica), que dificulta poner en palabras las experiencias relacionadas con el sonido, así como profundizar en las emociones, sensaciones y reflexiones que estas podrían generar. Sin embargo, ha probado ser una excelente técnica para abrir conversaciones, invitar a la participación y explorar el espacio público, al mismo tiempo que tiene un gran potencial como recurso autoetnográfico. Por último, hay que reconocer que esta técnica tiene un alcance hiperlocal, lo que implica que, para estudiar entornos más amplios, se requerirían equipos grandes y una considerable cantidad de tiempo.
Bibliografía:
Amphoux, P., Jaccoud, C., Meier, H., Meier-Dallach, H. P., Gehring, M., Bardyn, J.-L., & Chelkoff, G. (1991). Aux écoutes de la ville: La qualité sonore des espaces publics européens, méthode d’analyse comparative. Enquête sur trois villes suisses (No. 20; p. 320). CRESSON; IREC (Institut de Recherche sur l’Environnement Construit). https://hal.science/hal-01373745v1
Augoyard, J.-F., & Torgue, H. (1995). A l’écoute de l’environnement: Répertoire des effets sonores. Éd. Parenthèses.
Droumeva, M., & Jordan, R. (2019). Sound, media, ecology. Palgrave Macmillan.
Schafer, R. M. (2013). El paisaje sonoro y la afinación del mundo (1a ed). Intermedio. https://archive.org/details/murray-schafer-r.-el-paisaje-sonoro-y-la-afinacion-del-mundo-ocr-2013/page/282/mode/2up
Westerkamp, H. (1974). Soundwalking. Sound Heritage, 3(4), 18-27.
Wright Mills, C. (2020). La imaginación sociológica. Fondo de Cultura Económica.