Mi interés por los métodos sonoros y aurales viene de lejos, de bastante antes de ingresar en el programa de doctorado. En 2016, pocos meses antes de empezar el máster en métodos de investigación, una amiga me recomendó participar en un taller de radio y podcasting que impartía la emisora comunitaria OMC radio. Inesperadamente, y a pesar de mi timidez natural, encontré allí un medio de expresión y un inspirador espacio de reunión e intercambio de ideas. A menudo, las formadoras invitaban a vecinas del barrio o a técnicos de diferentes recursos sociales para que les entrevistásemos y para mí tenía ciertos ecos de familiaridad con las prácticas que realizábamos como estudiantes de sociología. Pero fue al comenzar el máster, cuando los paralelismos entre investigación social y producción de audio se hicieron más evidentes: la grabadora siempre a mano, las técnicas para favorecer las conversaciones grupales, la atención al lenguaje no verbal, la importancia de la atmósfera, etc. Sin embargo, en la biblioteca, con una amplia selección de textos metodológicos, apenas encontraba trabajos que profundizasen en esta dimensión sonora tan presente en la investigación cualitativa tradicional.

La excepción la encontré en el libro Inventive methods (Lury y Wakeford, 2012) que incluía el capítulo “Tape recorder”, escrito por el sociólogo británico Les Back. En el texto, el autor hace un recorrido histórico por el uso de esta tecnología en el ámbito de la investigación sociológica, poniendo el foco en los distintos debates en torno a su utilización. Con ello, crea un extrañamiento crítico, afirmando que el uso de la grabadora no es neutro, que nace de una decisión metodológica que afecta a cómo nos relacionamos con los participantes de la investigación y con nuestro propio proceso de escucha. ¿Es más importante el poder reproducir la interacción fielmente o favorecer un clima de confianza e intimidad? ¿cuántas veces, lo más interesante de la entrevista, se dice una vez que paramos la grabadora y nuestro interlocutor se relaja?

Con los años, han ido apareciendo en mi camino más textos, sobre todo desde otras disciplinas, pero Les Back sigue siendo un autor al que volver. Otra preocupación recurrente para mí es qué hacemos con esos audios. En la sociología existe consenso en que se debe grabar, aunque luego el material de trabajo sean las transcripciones de esos audios. En palabras de Raymond M. Lee, a menudo la grabadora se ve “menos como un dispositivo para grabar sonido y más como un medio para producir texto” (Lee, 2000:881, traducción propia). Sin embargo, apenas existe conversación sobre cómo organizar y mantener los archivos personales de audio, si es que existe la intención de conservarlos. En el marco de mi investigación, en el que estoy recabando tanto entrevistas como paisajes sonoros, me interesaba también explorar este vacío y crear mi propio archivo de materiales sonoros digitales.

Para pensar en esto, decidí fijarme en las prácticas de los profesionales del arte sonoro. Dos artículos que me ayudaron a entender lo que necesitaba para mis proyectos fueron Organizing Your Own SOUND Library, de la compositora y diseñadora de sonido Sol Rezza, y A Legacy in Sound – Building an Archive, del artista de grabación de campo Jim Metzner. Sol Rezza, habla de la utilidad de crear un archivo que responda a las necesidades y limitaciones materiales de cada profesional. Para ello, antes de embarcarse en la tarea de archivar, es recomendable detenerse a pensar en la naturaleza de nuestro trabajo, atendiendo a las necesidades presentes, pero con un ojo puesto también en cómo podrían cambiar en el futuro. En este sentido, tanto si en el futuro quieres ser capaz de encontrar grabaciones concretas en tu propio archivo, como si quieres que sea utilizable por otras personas, también es útil pensar como una archivera o bibliotecaria, prestando atención a los metadatos y etiquetas que quieres asignar a tus audios.

En mi caso, decidí empezar con un proyecto a pequeña escala, que me permitiese mantener un registro de las grabaciones que iba realizando a lo largo de mi investigación doctoral, tanto entrevistas como paseos sonoros y grabaciones de campo estáticas. Partiendo de que el doctorado es un proceso largo en el que se va produciendo material de campo de forma lenta, lo que necesitaba era una base de datos que me permitiese llevar un registro de todas esas grabaciones y que me ayudase a estandarizar los títulos de los archivos de forma que pudiese encontrarlos fácilmente cuando necesitara. Por último, necesitaba que esta herramienta me sirviese también para controlar qué grabaciones disponían de consentimiento para ser publicadas y cuáles no. Así decidí incluir las siguientes categorías en mi archivo:

·       Proyecto / Carpeta que lo aloja           

·       Fecha

·       Hora de grabación

·       Lugar (coordenadas)

·       Duración

·       Descripción

·       Título original de la pista

·       Versión (raw, edit o master)

·       Dispositivo de grabación (grabadora, móvil, etc.)

·       Formato de audio (mono, estéreo, 4CH, etc.)

·       Contenido (entrevista, paisaje sonoro, narración, música)

·       Grabación estática o en movimiento

·       Consentimienton (firmado, no firmado, no necesario)

·       Notas / Etiquetas

·       Nombre estandarizado del archivo

 

Decidí aprovechar la tecnología que ya conocía y crear la base de datos en Excel. Como se muestra en los artículos mencionados anteriormente, hay herramientas que permiten almacenar en ellas los propios archivos de audio, pero en este caso, puesto que el volumen de grabaciones no era grande, opté por almacenarlos en un disco duro y utilizar la base de datos solo para registrar los metadatos. Por otra parte, a la hora de crear los títulos para cada archivo, no necesitaba que incluyesen toda la información de cada registro, sino que elegí las variables que eran más relevantes para mi proyecto y para encontrar los audios de manera rápida en las carpetas. Sin embargo, puesto que también creé este archivo con la mente puesta en que lo pudiesen usar y adaptar otros investigadores sociales y artistas sonoros para iniciar sus propios proyectos, decidí crear las fórmulas que generan los títulos de tal manera que cada persona pueda personalizar los campos que quiere que queden reflejados en el título.

En definitiva, más allá de pretender organizar mis materiales cualitativos, con este proceso me interesaba explorar, como socióloga, cómo desde otras disciplinas se estaba trabajando con materiales sonoros, conservándolos y haciéndolos localizables para facilitar así el trabajo con entrevistas y otros materiales sonoros.

La plantilla para crear tu propia base de datos puede descargarse AQUÍ. En la primera pestaña incluye unas breves instrucciones sobre como personalizar los parámetros. Si la utilizas, me encantará conocer tu opinión y sugerencias de mejora.

 

Bibliografía:

Lee, R. M. (2004). Recording Technologies and the Interview in Sociology, 1920–2000. Sociology, 38(5), 869-889. https://doi.org/10.1177/0038038504047177

Lury, C., & Wakeford, N. (Eds.). (2012). Inventive methods: The happening of the social. Routledge. https://doi.org/10.4324/9780203854921